Un sorprendente hallazgo sacude las bodegas de la Abadía de Hautvillers, donde el monje benedictino Dom Pierre Pérignon ha logrado domar la indeseada efervescencia de los caldos locales, transformando un supuesto defecto de fermentación en un elixir de finas burbujas. Mediante el revolucionario uso de botellas de vidrio grueso reforzado y tapones de corcho herméticos, el boticario mayor no solo ha evitado las habituales explosiones en el sótano, sino que ha perfeccionado un método de prensado capaz de extraer vino blanco puro de uvas tintas, marcando el nacimiento de una bebida espumosa que promete revolucionar la viticultura de la región de Champagne. (Hace 333 años)