Durante la octava cruzada, y mientras se encuentra con sus huestes sitiando la ciudad de Túnez, fallece por una epidemia de disentería el rey Luis IX de Francia. El campamento es un escenario de llanto y desesperación, pues la muerte del monarca ocurre apenas semanas después de la de su hijo, el príncipe Juan-Tristán, dejando las aspiraciones de esta cruzada en la total incertidumbre. Mientras el joven heredero, Felipe III, asume una corona teñida de luto en mitad de la enfermedad, su tío Carlos de Anjou toma el mando militar a toda prisa con el único objetivo de negociar una retirada inminente frente al emir tunecino, marcando el colapso definitivo de la campaña en el norte de África. Luis IX será canonizado en 1297 por el Papa Bonifacio VIII. (Hace 756 años)