En la ciudad francesa de Troyes se inaugura el Concilio que lleva su nombre. Este evento histórico de la Iglesia católica oficializa y reconoce formalmente a la Orden del Temple (los Caballeros Templarios). Aunque la orden había sido fundada una década antes en Jerusalén por Hugo de Payns para proteger a los peregrinos en Tierra Santa, operaba de forma precaria y sin respaldo oficial de la Iglesia. El concilio les otorga legitimidad jurídica y espiritual. (Hace 897 años)