Desde Constantinopla, actual Turquía, Constantino I el Grande,para reforzar su autoridad imperial a efectos administrativos frente a Licinio, decreta mediante edicto que el "dies solis" (actual domingo) será día festivo, entrando gradualmente en las tradiciones de la Iglesia, sustituyendo así al sábado, hasta entonces el más guardado por los cristianos. El 3 de noviembre de 383, otro emperador, Teodosio I, establecerá que el día de descanso, el "dies solis", pasará llamarse "dies dominicus". (Hace 1704 años)